domingo, 3 de junio de 2018

Para la historia de la literatura española 15

Entre los numerosos autores olvidados, o prácticamente olvidados, de la literatura española está el madrileño Enrique Gaspar (1842-1902). Se le suele citar como creador del teatro social español y algo hay de eso. No pueden dejarse a un lado sus piezas El estómago (1874) 0 Huelga de hijos (1893), aunque la más importante, que ha merecido incluso la atención contemporánea de la Asociación de Directores de Escena de España, que la reeditó en 1990, es Las personas decentes (1890). Daniel Poyán, quien más tarde sería catedrático de Literatura Francesa de la Universidad Complutense, hizo su tesis doctoral sobre el teatro de Gaspar y la publicó en la editorial Gredos con el título Enrique Gaspar. Medio siglo de teatro español (Gredos, 1957, 2 vols.).

Resulta sumamente interesante que Gaspar redactase a la vez, en la ciudad francesa de Oloron, donde ejercía como cónsul, una obra dramática y una novela. No se trata, por lo tanto, de una adaptación de la novela al teatro, como harían Zola, Pereda o Pérez Galdós, entre otros, sino que necesitó de los dos géneros para reflejar el mundo que le interesaba.

La novela tiene una cubierta extraordinaria, incluso para una época en la que las encuadernaciones de los libros de consumo burgués eran estupendas.                                                                                          

También bellísima había sido la cubierta del volumen de novelas publicado en 1887, en el que se incluye El anacrópete, una novela de ciencia ficción en la que se describe una máquina del tiempo. En el mismo volumen se encuentra un Viaje a China, que atraería la curiosidad de muchos lectores cuando los temas orientales estaban de moda en Europa. Hay que tener en cuenta que Enrique Gaspar viajó por Oriente, ya que fue cónsul de España en varios lugares, como Macao o Hong-Kong.

 

Al autor de la portada le interesó más, como puede comprobarse, el tema oriental que la ciencia ficción.

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