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sábado, 1 de diciembre de 2018

Para una historia de la literatura española 17

En su libro de ensayos titulado Analecta del reloj (La Habana: Orígenes, 1953), José Lezama Lima incluye un coloquio con Juan Ramón Jiménez.


El coloquio no tiene desperdicio y merece leerse entero. No puedo reproducirlo por razones obvias de derechos de autor, pero recojo una pregunta, la inteligente respuesta de Juan Ramón y el tema que él inmediatamente plantea. Sólo incorporo el principio de la respuesta de Lezama Lima.


Las frases de Juan Ramón no responden ni a su léxico ni a su sintaxis. Por eso no puede extrañar que hiciera incorporar al principio la siguiente nota, que dice mucho y bueno, tanto de él como de Lezama.


domingo, 3 de junio de 2018

Para la historia de la literatura española 15

Entre los numerosos autores olvidados, o prácticamente olvidados, de la literatura española está el madrileño Enrique Gaspar (1842-1902). Se le suele citar como creador del teatro social español y algo hay de eso. No pueden dejarse a un lado sus piezas El estómago (1874) 0 Huelga de hijos (1893), aunque la más importante, que ha merecido incluso la atención contemporánea de la Asociación de Directores de Escena de España, que la reeditó en 1990, es Las personas decentes (1890). Daniel Poyán, quien más tarde sería catedrático de Literatura Francesa de la Universidad Complutense, hizo su tesis doctoral sobre el teatro de Gaspar y la publicó en la editorial Gredos con el título Enrique Gaspar. Medio siglo de teatro español (Gredos, 1957, 2 vols.).

Resulta sumamente interesante que Gaspar redactase a la vez, en la ciudad francesa de Oloron, donde ejercía como cónsul, una obra dramática y una novela. No se trata, por lo tanto, de una adaptación de la novela al teatro, como harían Zola, Pereda o Pérez Galdós, entre otros, sino que necesitó de los dos géneros para reflejar el mundo que le interesaba.

La novela tiene una cubierta extraordinaria, incluso para una época en la que las encuadernaciones de los libros de consumo burgués eran estupendas.                                                                                          

También bellísima había sido la cubierta del volumen de novelas publicado en 1887, en el que se incluye El anacrópete, una novela de ciencia ficción en la que se describe una máquina del tiempo. En el mismo volumen se encuentra un Viaje a China, que atraería la curiosidad de muchos lectores cuando los temas orientales estaban de moda en Europa. Hay que tener en cuenta que Enrique Gaspar viajó por Oriente, ya que fue cónsul de España en varios lugares, como Macao o Hong-Kong.

 

Al autor de la portada le interesó más, como puede comprobarse, el tema oriental que la ciencia ficción.

lunes, 28 de mayo de 2018

Para una historia de la literatura española 12

Un poema de Joaquín Benito de Lucas dedicado a Leopoldo de Luis, en el que cita varios libro del homenajeado:


Leopoldo de Luis

                 LECCIONES DE POESÍA


                                                                      Para Leopoldo de Luis

Leopoldo de Luis arquea una ceja.
                            levanta un brazo
                            y pregunta entre indulgente y arrepentido:
Pero usted, joven, ¿qué cree que es la poesía?

                            El joven, que conoce
                            a los clásicos.
                            que sabe de Córdoba y la guerra
                            y de la miseria de los años tristes
                            y del dolor compartido,
                            arquea otra ceja,
                            levanta otro brazo
                            y dice rotundo e indulgente:
La poesía se puede comparar
al alba del hijo
o a los horizontes
donde brillan los imposibles pájaros
o donde un hombre sorprendido, el extraño,
huésped de un tiempo sombrío,
pone, con los cinco sentidos,
la luz a nuestro lado.
La poesía es igual que guantes grises
que...

Calle, joven, por Dios.
-le dice fray Leopoldo de Córdoba-.
De aquí no se va nadie
sin brindar por tanto conocimiento poético
que, por otro lado, me sonroja.

Y todos levantamos las copas
de la libertad
que está aquí, en este hueco
sonoro,
mientras, a lo lejos,
una muchacha mueve la cortina.

                                                       Joaquín Benito de Lucas

sábado, 26 de mayo de 2018

Para la historia de la literatura española 10

Consuelo Triviño Anzola, la narradora colombiana afincada en España, acaba de publicar una nueva novela, Transterrados, en la editorial Calambur. 





Precisamente este año se cumplir veinte de su primera novela, Prohibido salir a la calle, que publicó en Bogotá la editorial Planeta. La editorial granadina La Mirada Malva, prepara un volumen homenaje con motivo de dicho acontecimiento.


Otra novela destacada de Consuelo Triviño fue el falso relato autobiográfico del famoso polemista, amigo de Rubén Darío, José María Vargas Vila, que, bajo el título La semilla de la ira, publicara, también en Bogotá. Seix-Barral.


Tanto de esta novela como de Prohibido salir a la calle, hay edición española.

Por último, incluyo aquí las cubiertas de tres libros de cuentos de Consuelo Triviño Anzola, publicados respectivamente en Cali, Buenos Aires y Madrid.









martes, 22 de mayo de 2018

Para la historia de la literatura española 9







Armando Vasseur fue un poeta uruguayo muy preocupado por la cuestión social, preocupación que llevó a su poesía, que reunía bajo el título de "Cantos". Fue el primero en publicar una antología de Walt Whitman en español, en 1910. 
















Vasseur, que residió en España bastantes años, en labores consulares, fue también ensayista político.


domingo, 20 de mayo de 2018

Para la historia de la literatura española 7



   


A poco de publicarse la Antología consultada de la joven poesía española (1952), preparada, aunque sin firmar, por Francisco Ribes, la colección Ágora y Rafael Millán empezaron a preparar una antología, también importante pero que hoy resulta apenas citada: Veinte poetas españoles (1950).




     

Jacinto López Gorgé, en el número 628, de 15 de enero de 1978, estudió el trabajo de Ribes y pudo revisar los boletines de votación gracias a los cuales se hiciera la antología de 1952.





























sábado, 19 de mayo de 2018

Para la historia de la literatura española 6


Primeras publicaciones mayores de Blas de Otero








La primera sílaba del primer título y la última del segundo conforman el título de una edición conjunta



Dos documentos








domingo, 13 de mayo de 2018

Para la historia de nuestra literatura 1

El poeta malagueño Francisco J. Carrillo es sin duda el único poeta español que de verdad vivió el mayo parisiense del 68.

Al final del primer poema del libro leemos:


Que uno bajo el pupitre atrinCHErado
mordíase la lengua. Ya era rebelión.
La paz sin un collar de perlas
(locura, neurosis y finales seguros...)
ya florece distinta en el anhelo. 




Para la historia de nuestra literatura 0

Empiezo una serie de entradas en el blog EL PASAVANTE que se van a limitar a recoger cubiertas y dedicatorias de libros de mi biblioteca personal en ediciones no siempre bien conocidas. Cuando el volumen no figura entre los míos lo indicaré expresamente.


     Leopoldo de Luis (entonces Leopoldo Urrutia) y Gabriel Celaya (entonces Rafael Múgica) se conocieron en Madrid, a principios de 1936. 
     Tras la guerra civil, ya en la segunda mitad de los años cuarenta, recuperaron la amistad, que permaneció inalterable hasta la muerte de Celaya.

martes, 4 de agosto de 2015

El Romanticismo como moda

En España, el Romanticismo teatral diríase que se limita a las representaciones de Don Juan Tenorio, obra que, sin negar sus cualidades efectistas, apenas si ya se entiende desde los presupuestos de libertad anarquizante y suicida que, en teoría, pudieran motivarla. Pesa en ella más la voluntad de retomar un tema legendario que el cuestionamiento de las reglas morales. Contemplando desde Don Juan Tenorio es muy difícil comprender la verdadera importancia del Romanticismo, incluso en lo que tuvo de regreso a las prácticas originadas en el teatro de Lope de Vega, convertidas por José Zorrilla en una amalgama de posturas chulescas dignas del soldado fanfarrón, actitudes machistas y ripios sonoros.
He sostenido en otras ocasiones (como en mi antología de la poesía decimonónica) que en España no hubo realmente Romanticismo, y sí el uso de la retórica romántica. Nunca asistimos al desarrollo de una literatura que, por ejemplo, cuestionara en profundidad la organización social o intentase reconstruirla, que se plantease la relación del ser humano con el concepto de divinidad, o que reflexionara sobre la función de la escritura, salvo en la poesía de José de Espronceda. El Romanticismo fue en Europa el gran cambio hacia la modernidad y no puede limitarse a los efectos estéticos desligándolos de sus causas, como en España.
El autor (F.S.R. que, probablemente, es Federico Carlos Sainz de Robles) de la nota preliminar a una edición, en la famosa colección Crisol, de cuatro obras de Puschkin, Eugenio Onieguin, Boris Godunov, Mozart y Salieri y La Ondina, daba una definición del individuo romántico que muestra bien a las claras la confusión entre la apariencia promovida por la moda y la profundidad del modo de pensar: 
Ser romántico es hablar a grandes voces y con estudiados aspavientos; adoptar ademanes melodramáticos y gestos decepcionantes; dejarse crecer la cabellera en una melena undosa y la perilla en una punta de flecha; beber mucho; lagrimear mucho; sentirse fieramente desgraciado a todas horas; soñar estupendas barbaridades; amar frenética y rápidamente; […] creerse desenfocado y descentrado en la vida; desdeñar una porción de cosas respetables, como son la religión, el orden social, las apariencias mundanas, las costumbres honestas y lo estatuído; adorar lo fúnebre […]; perseguir con pasión cosas tremebundas; componer con el primor con que los orfebreros renacentistas trabajaron las joyas unas docenas de palabras cabalísticas como inmarcesible, luctuoso, luminiscente, errático, violáceo, etc, etc. 
Y es que en España hubo más una moda romántica, como la que busca describir el autor de estas líneas, que un pensar romántico cuestionador de las bases de la composición social.